Misofonía en niños y adolescentes: Entendiéndola y manejándola

¿Tú hijo/a no soporta algunos sonidos que haces en casa? ¿O quizás le cuesta estar en clase porque los sonidos de los compañeros/as le sacan de quicio? ¿Se pone nervioso/a o se enfada excesivamente? Tal vez tu hijo/a sufre misofonía, y posiblemente lo hace lo mejor que sabe. Es habitual que vengáis a consulta con cierta desesperación porque no lográis controlar el problema de los sonidos y en casa empieza a haber un ambiente tenso, que además afecta a la familia entera.

¿Por qué tiene misofonía mi hijo o hija?

Si tu hijo tiene misofonía lo primero que debes saber es que muy probablemente no tiene ningún problema a nivel auditivo ni neurológico. Aunque siempre os recomendamos una revisión para descartar, sobre todo si además de la misofonía hay otras alteraciones.

La misofonía suele aparecer en torno a los 10-15 años, son unos años en los que hay un rápido desarrollo a nivel cognitivo, emocional y social. Claro, es una época compleja y ahí es donde algunas características empiezan a aparecer y desarrollarse, y la misofonía es una de ellas.

Se considera la misofonía como una alteración neurológica, pero eso no significa que sea un problema. Significa que, en algunas personas, las áreas cerebrales encargadas de procesar los sonidos están conectadas al sistema límbico (el sistema más relacionado con las emociones de miedo e ira) y por ello la respuesta a estos sonidos es más difícil de manejar.

No hay una causa concreta de ésta alteración, es decir, como muchas características sencillamente nacemos así y en el desarrollo la persona logra manejar y adaptarse de una forma u otra.

¿Qué hago si mi hijo tiene misofonía?

Empieza por algo sencillo, ponerle nombre y entender en qué consiste, una vez hecho eso ya será algo más identificable. Una vez se le pone nombre y se comprende, la misofonía puede empezar a manejarse.

Sigue por apoyarle, tener una conversación con tu hijo y explicale que es la misofonía, podéis ver algún vídeos juntos (te dejo aquí mi canal de Youtube) y pregúntale como se siente cuando aparece, que hace, que piensa, etc. Analiza con él o ella las situaciones y los sonidos que más le molestan y así tendréis más claro lo que ocurre.

Si la misofonía afecta a tu hijo o hija de forma grave o le impide relacionarse o estar en casa tranquilo/a, te recomiendo que contactes con nosotras sin compromiso, te ayudaremos a valorar el problema y a decidir si necesita apoyo psicológico para adaptarse mejor.

¿Qué NO hacer si mi hijo tiene misofonía?

De nuevo, empezando por algo sencillo, no le eches la bronca por no “aguantar” ciertos sonidos o ponerse nervioso con ellos y alterarse. No es fácil controlarse y manejarlo, va a necesitar ayuda y con broncas o gritos solo empeorará la situación y cada vez se aislará más.

Tampoco le aconsejes que se vaya o se aísle, que evite las situaciones o que use cascos siempre, cuanto más evite esos sonidos más le molestarán cuando no pueda evitarlos, aunque eso de nuevo no significa “aguantarlos” sino que tolere lo que pueda poco a poco.

Por último, no le compares con hermanos, compañeros o amigos, cada persona tenemos unas características y dificultades, sencillamente cada uno tendremos que aprender a manejar la nuestra.

Si quieres que te ayudemos a tí y a tu hijo o hija a manejar la misofonía, contacta con nosotras, te explicaremos más sobre el tratamiento sin compromiso.