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Misofonía: causas, síntomas y tratamiento psicológico

¿Alguna vez te han dado ganas de gritar a alguien por sorber de una cuchara o masticar con la boca abierta? ¿Te has puesto tensa solo con pensar en ir al cine? La misofonía es un trastorno que provoca una fuerte irritación ante sonidos cotidianos, como la masticación con la boca abierta, carraspeos o toses. Afortunadamente, este problema tiene solución mediante tratamiento psicológico, el cual puede ayudar a controlar sus efectos.

Qué es la misofonía

Quien sufre misofonía sabe que no es una simple manía, que le afecta más que a las personas de su alrededor y que su reacción es más intensa. Así es es como la misofonía o el «odio a los sonidos» aparece frente a sonidos provocados por las personas cercanas (respiración, masticar, tragar…), animales o sonidos ambiente repetitivos. Los que más nos comentan en consulta suelen ser sonidos de familiares a la hora de comer, sonidos que provocan los vecinos y el sonido de la respiración o carraspeos de parejas.

¿Por qué tengo misofonía?

La misofonía suele aparecer en torno a la infancia-adolescencia, sobre los 10-15 años, y desde entonces acompaña a la persona en su vida, con momentos de empeoramiento y momentos de mejora. Parece que lo que empieza siendo una molestia algo peculiar, se va intensificando, y la reacción negativa empeora con algún familiar o contexto, y se generaliza a otros sonidos.

Actualmente se considera que la misofonía es una alteración neurológica, y que las áreas cerebrales encargadas de procesar los sonidos están conectadas al sistema límbico (el sistema más relacionado con el miedo y la reacción de lucha/huida ante el peligro) y por ello la respuesta a estos sonidos es más difícil de manejar.

Poco a poco la persona puede ir aislándose, intentando evitar cada vez más sonidos y situaciones que le producen molestia y esto puede interferir gravemente en su vida. Como con casi todos los problemas, aprender a manejarlos cuanto antes puede ayudar y evitar mucho sufrimiento. La misofonía según vemos con los pacientes en consulta puede afectar a la vida familiar, de pareja, de amigos y laboral.

Cómo controlar la misofonía

Primero, desculpabilízate, tienes misofonía pero no es “una manía” ni “una locura” ni algo que se “aguante y ya”, es una condición a la que habrá que aprender a adaptarse. Normalmente a tu alrededor les puede costar un poco comprenderte, por lo que es normal que te sientas algo sola/o en esto, sin embargo poco a poco puedes ir comprendiendo más tú e incluso tu entorno.

¿Cómo controlar la misofonía? Eso siempre preocupa a quien la padece. La Terapia Psicológica es el tratamiento más efectivo para mejorar la misofonía. En concreto la Terapia Cognitivo Conductual integrada con otras técnicas es la más efectiva en este tratamiento de la misofonía. En ésta terapia se trata a la persona como un todo, persona y misofonía, y se van trabajando las mejores estrategias para la persona dependiendo de su situación y gravedad. Lo más común con respecto a la misofonía es desarrollar nuevas habilidades de afrontamiento de sonidos y de la vida diaria, para mejorar la tolerancia, y siempre desde el marco de la aceptación de la alteración.

Casi siempre observamos que la misofonía varía, y empeora con el estado emocional, por eso trabajamos en ésta línea, ayudándote a gestionar mejor el estrés, la ansiedad o la rabia. En muchos casos la misofonía no es el único problema por lo que abordarlo de manera integral es la mejor opción para la mejora a largo plazo.

Puedes manejar la misofonía, si sientes que necesitas ayuda, éste es tu lugar, te acompañaremos en el proceso de mejora.

Misofonía y ruidos de vecinos: el sonido del infierno en casa

En consulta es muy frecuente escuchar frases como:
«No soporto los ruidos de mis vecinos, tengo que ir con tapones por casa»,
«Parece que lo hacen a propósito»,
«Me invade, no puedo estar tranquila en mi propia casa».

Y aunque desde fuera pueda parecer “una queja habitual”, lo cierto es que la misofonía —o la hipersensibilidad reactiva a ciertos sonidos— es un fenómeno real, estudiado e incapacitante en muchos casos, y que puede aparecer en casa en relación a los sonidos de los vecinos.

¿Qué es exactamente la misofonía?

La misofonía es una respuesta emocional y fisiológica elevada ante estímulos auditivos cotidianos: pisadas, voces, arrastre de muebles, clics repetitivos, masticación, etc.

No es “manía”, ni “exageración”. Estudios neurocientíficos han encontrado:

  • Hiperactivación de la ínsula anterior, un área implicada en la detección de amenazas y en la regulación emocional.
  • Mayor reactividad del sistema nervioso autónomo (aumento del pulso, tensión, respiración acelerada).
  • Un procesamiento auditivo “no filtrado”: el cerebro no consigue ignorar los sonidos neutros del ambiente.


Cuando aparece el sonido desencadenante, la persona suele experimentar:

  • Subida brusca de tensión interna
  • Ira, ansiedad o asco
  • Sensación de “ataque” o invasión
  • Activación fisiológica intensa (taquicardia, calor, tensión muscular)

    No es una reacción elegida. Es un reflejo neurobiológico, como si una alarma saltara sola.

*Para saber más del Tratamiento Psicológico de la Misofonía en Aure pincha aquí.

Por qué los sonidos de los vecinos son tan insoportables

Hoy en día vivimos con niveles de estrés más altos que nunca. Mucho trabajo, ruido urbano constante, saturación sensorial, hiperconexión… Eso convierte al hogar en nuestro único refugio, ese espacio donde esperamos silencio, seguridad y control. Y aquí aparece uno de los factores más importantes:

1. Sensación de invasión del espacio seguro

Cuando un sonido externo entra en casa sin permiso, el cerebro lo interpreta como:

“Alguien está entrando en mi calma”
“No puedo proteger mi espacio”

Esto dispara aún más la activación emocional.

2. Sesgo interpretativo: «Parece que lo hacen por jo**r»

Frases como “Lo hacen a posta” o “No les importa molestar”. Para las personas con misofonía es muy frecuente que aparezcan atribuciones negativas:

“Arrastran sillas a propósito”

“Podrían evitarlo si quisieran”

“No respetan que estoy en casa”

Este sesgo interpretativo es una respuesta natural cuando el sistema está activado: la mente busca una explicación para justificar la intensidad emocional. No es mala intención, es un mecanismo psicológico automático.

3. Sesgo atencional: el sonido se vuelve el único protagonista

La persona con misofonía no escucha “un ruido entre muchos”. Escucha ese ruido, amplificado, repetido, imposible de ignorar.

El cerebro dirige toda la atención hacia el sonido, igual que haría si percibiera una amenaza real. Esto mantiene el malestar y hace que otros sonidos pasen desapercibidos, creando la sensación de que solo ese ruido existe.

4. Sensación de injusticia e impotencia

“El ruido lo hacen ellos, pero el malestar lo sufro yo”.
“Yo sí cuido de no molestar, ¿por qué ellos no?”
“No puedo controlar ni poner límites”.

Estos pensamientos generan una mezcla intensa de indefensión, rabia y agotamiento mental.

5. Por supuesto: Construcciones con poca calidad acústica

La mayoría de edificios actuales presentan un aislamiento insuficiente, suelos que transmiten vibraciones, paredes que no filtran frecuencias bajas e instalaciones que amplifican golpes y arrastres.

Esto significa que NO es imaginación: los sonidos reales se cuelan más de lo que debería, y en personas sensibles —o ya sobrecargadas por estrés— pueden resultar insoportables.

Sin embargo muchas personas con misofonía se obsesionan con aislar acústicamente su casa, y en la mayoría de los casos no es una solución definitiva.

En resumen…

La misofonía no es “manía” ni “delicadeza”: es una reacción neurofisiológica real que se agrava con el estrés, la falta de descanso y la interpretación de la persona. Los sesgos interpretativos y atencionales intensifican la percepción de los sonidos —especialmente los ruidos de vecinos— generando ira, ansiedad e impotencia. Entender el mecanismo es el primer paso para recuperar la calma.

Si estás viviendo algo similar y sientes que el ruido te supera, Aure Misofonía es un espacio especializado en el tratamiento psicológico de la misofonía, donde trabajamos tanto online como presencial en Madrid, con un enfoque basado en evidencia, comprensión profunda del problema y herramientas diseñadas para mejorar tu calidad de vida.

En Aure Misofonía te acompañamos para que vuelvas a sentir tu casa como un lugar seguro, tranquilo y bajo tu control.

¿Han encontrado la cura de la misofonía? La ciencia avanza, y la clave está en la terapia.

En los últimos días se ha hecho viral un artículo que afirma que los científicos “creen haber encontrado una cura para la misofonía”.
Como psicóloga especializada en misofonía, entiendo perfectamente la emoción que puede generar leer algo así. Quienes convivís con este trastorno sabéis lo duro que puede ser enfrentarse día a día a sonidos que despiertan rabia, ansiedad o ganas de huir.

Pero… ¿realmente hablamos de una cura definitiva? Vamos a verlo con calma en base al estudio científico publicado.

Lo que dice la ciencia (y lo que no)

El estudio explica que los investigadores han identificado diferencias en el funcionamiento cerebral de las personas con misofonía, especialmente en áreas relacionadas con la emoción y la atención.
Esto confirma lo que llevo años observando desde la consulta: la misofonía no es solo “que me moleste un ruido” o «ser un poco tiquismiquis», sino una respuesta emocional intensa y automática del cerebro ante determinados sonidos.

El estudio se basó en técnicas de neuroimagen funcional (fMRI) para observar cómo reacciona el cerebro ante los sonidos desencadenantes.
Los científicos detectaron que las personas con misofonía muestran una activación anómala en la ínsula anterior, una región cerebral vinculada a la autoconciencia, la emoción y la respuesta visceral.
En otras palabras, el cerebro de alguien con misofonía responde a un simple sonido —como masticar, respirar o teclear— como si se tratara de una amenaza real.

Además, observaron una conectividad más fuerte entre las áreas auditivas y las regiones emocionales, lo que explicaría por qué los sonidos generan reacciones tan intensas e incontrolables.
Este hallazgo es clave, porque refuerza la idea de que la misofonía no es un problema psicológico “inventado” ni una exageración, sino una respuesta neurobiológica real que puede tratarse con un enfoque terapéutico adecuado.

Lo importante es entender que no existe aún una “cura” médica aprobada, sino nuevas vías de tratamiento que combinan neurociencia y terapia psicológica.

Qué significa esto para el tratamiento de la misofonía

Como psicóloga especializada en misofonía, estos hallazgos respaldan y confirman la necesidad de un abordaje psicológico e integral en el tratamiento de la misofonía.

Algunos ensayos están explorando estimulación cerebral no invasiva (como la estimulación magnética) para modular las áreas implicadas en la misofonía.
Aún están en fase experimental, pero abren la puerta a nuevos tratamientos complementarios en el futuro.

Mientras tanto, la terapia psicológica sigue siendo el tratamiento más eficaz y avalado para mejorar la calidad de vida y recuperar el control frente a los sonidos.

La clave para la misofonía sigue estando en la terapia

No existe todavía una píldora mágica ni una cura inmediata.
Pero sí existen tratamientos eficaces y basados en evidencia científica para aprender a regular la respuesta del cerebro y reducir el impacto emocional.

Si estás buscando cómo tratar la misofonía o quieres empezar tu propio proceso de terapia para misofonía, el primer paso es buscar acompañamiento especializado.

En Aure, trabajamos para que los sonidos dejen de dominar tu vida y recuperes tu bienestar.

Cinthya González García
Psicóloga especializada en misofonía.

Referencia del estudio: https://bpspsychub.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/bjop.70025

La importancia del tratamiento a tiempo de la misofonía

¿Qué es la misofonía?


La misofonía es mucho más que una molestia por ciertos sonidos. Es una reacción intensa y automática ante estímulos cotidianos —como masticar, respirar, escribir o teclear— que genera malestar emocional y físico.
Quienes la padecen describen sensaciones de irritación, ansiedad o rabia, acompañadas de una necesidad urgente de escapar de la situación.

Sin embargo, la misofonía tiene tratamiento, y pedir ayuda a tiempo puede marcar la diferencia en la evolución del problema.

La sensibilización: cuando el cuerpo “aprende” a reaccionar

Cuando la misofonía no se trata, el sistema nervioso se vuelve cada vez más sensible a los sonidos desencadenantes. Este fenómeno, conocido como sensibilización, hace que los estímulos produzcan respuestas más rápidas y más intensas con el tiempo.

Intervenir de forma temprana con un tratamiento psicológico especializado en misofonía permite reducir esa respuesta automática, entrenando al cerebro para procesar los sonidos de una manera más adaptativa.


Evitación y aislamiento: las consecuencias más invisibles

Muchas personas que conviven con misofonía comienzan a evitar situaciones en las que temen escuchar los sonidos que les resultan insoportables.
Al principio, puede parecer una forma eficaz de controlar el malestar, pero a largo plazo conduce a aislamiento social, dificultades en las relaciones personales y mayor ansiedad.

La terapia para misofonía ayuda a romper este círculo de evitación, utilizando estrategias graduales y seguras para recuperar la libertad en los distintos entornos.

El impacto emocional: más allá del ruido

La misofonía afecta no solo a la percepción auditiva, sino también a la autoestima, la comunicación y la vida emocional.
Es común sentir culpa, frustración o incomprensión, tanto por las propias reacciones como por la falta de entendimiento del entorno.

Por eso, el tratamiento de la misofonía debe incluir psicoterapia enfocada en la regulación emocional, el manejo del estrés y la mejora de la comunicación interpersonal.

Pedir ayuda es el primer paso para recuperar tu bienestar

Buscar apoyo profesional no significa debilidad. Al contrario, es una muestra de autocuidado y valentía.
Cuanto antes se inicia la terapia, más opciones hay de frenar la sensibilización, evitar el aislamiento y mejorar el bienestar emocional.

Cuenta con nosotras

En Aure Psicología y Misofonía, Cinthya González García – Psicóloga especializada en Misofonía, lleva años acompañando a personas que viven con este trastorno junto a sus colaboradoras.
Las psicólogas especialistas en el tratamiento de la misofonía de Aure combina la experiencia clínica con la evidencia científica más actual y un enfoque cercano y personal, online o presencial.

Si sientes que los sonidos están afectando tu vida diaria, no esperes más para pedir ayuda.
Con la guía adecuada, es posible recuperar la calma, la concentración y la vida que deseas.

Causas y tratamiento de la Misofonía: Lo que dice la ciencia.

Probablemente si estás leyendo esto es porque padeces, o alguien cercano padece, un rechazo extremo a ciertos sonidos: misofonía. Un trastorno de sensibilidad al sonido que afecta a más personas de lo que se pensaba. Existen estudios recientes que nos dan datos clave sobre su prevalencia, causas neurológicas y posibles tratamientos. En Aure nos basamos en un modelo de terapia integrador, pero siempre basado en la evidencia científica, por eso te hago un resumen de lo que dice la ciencia sobre la misofonía.

¿Qué es la misofonía y cómo se manifiesta?

La misofonía es una reacción emocional intensa y negativa ante sonidos específicos, como el crujido de un envoltorio, el chasquido de la lengua o la respiración. Estas reacciones pueden incluir ansiedad, enfado o incluso un impulso de huida. A diferencia de la hiperacusia, que implica una mayor sensibilidad a todos los sonidos, la misofonía se desencadena por estímulos específicos.

Según un reciente estudio de la Universidad de Oxford, alrededor del 18,4% de la población experimenta misofonía en algún grado, aunque muchas personas no saben que ésta reacción tiene un nombre. Esto provoca un grado mayor de malestar, aislamiento y vergüenza, ya que, aunque gran parte de la población, siente un leve rechazo a ciertos sonidos, no se trata de misofonía clinica, lo que hace sentir a éstas personas afectadas como «exageradas». Además, se ha encontrado que este trastorno puede estar relacionado con factores genéticos, ambientales y psicológicos.

Misofonía y el cerebro: lo que revelan los estudios de neuroimagen

Las investigaciones en neurociencia han utilizado estudios de neuroimagen para comprender mejor la misofonía. Estos estudios han identificado varias regiones cerebrales implicadas:

  • Corteza insular anterior (AIC):
    Un estudio encontró que el cerebro de las personas con misofonía reacciona de manera exagerada a ciertos sonidos que, para la mayoría, son normales. Esta hiperactividad ocurre en una región específica, en la corteza cerebral intersticial, que está conectada con otras áreas responsables del procesamiento emocional y sensorial.
    También encontraron que en la corteza frontal medial, que está involucrada en la regulación de emociones y toma de decisiones, hay un mayor desarrollo de la mielina (la sustancia que ayuda a transmitir señales en el cerebro), lo que contribuiría a las respuestas intensas a ciertos sonidos.
  • Red de neuronas espejo: Se cree que el sistema de neuronas espejo juega un papel clave, ya que los sonidos pueden activar respuestas automáticas como si la persona estuviera realizando la acción que escucha. Un estudio encontró que estos sonidos, en las personas con misofonía, activan de forma exagerada áreas relacionadas con el movimiento y la imitación, en especial las que controlan la boca y la cara. 

    Esto sugiere que el cerebro de las personas con misofonía responde como si estuviera «imitando» esos sonidos de manera involuntaria, lo que podría explicar la incomodidad extrema que sienten. También se observó una conexión anormal con el sistema de neuronas espejo, que está relacionado con la empatía y la imitación de acciones ajenas.
  • Áreas motoras orofaciales: Estudios han observado que los sonidos de masticación y deglución, activan áreas del cerebro responsables del movimiento motor orofacial en personas con misofonía. Esto sugiere una conexión entre la percepción de estos sonidos y la activación motora en los afectados, es decir, que explicaría la fuerte respuesta emocional.
  • Ínsula y corteza cingulada anterior: Otro estudio de neuroimagen mostró una mayor activación de la ínsula derecha, la corteza cingulada anterior derecha y la corteza temporal superior derecha en respuesta a sonidos desencadenantes en individuos con misofonía. Estas áreas, relacionadas con la gestión del estrés y la aversión, muestran una mayor actividad en personas con misofonía.

Estos hallazgos confirman que la misofonía no es solo una reacción exagerada o un problema psicológico aislado, sino que tiene una base neurológica real. Sin embargo, la pregunta es si estos hallazgos son la causa de la misofonía o si la misofonía causa estos cambios en el propio cerebro.

¿Existen tratamientos efectivos para la misofonía?

Si bien la misofonía no tiene un tratamiento único y definitivo, se han explorado varias estrategias para ayudar a las personas a manejar sus síntomas:

1. Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

Esta terapia ha mostrado resultados prometedores en la reducción de la reacción emocional a los sonidos desencadenantes. Se centra en cambiar la forma en que la persona interpreta y responde a estos estímulos.

2. Terapia de Reentrenamiento de Tinnitus (TRT)

Adaptada del tratamiento para el tinnitus, la TRT busca disminuir la conciencia y respuesta emocional a los sonidos molestos mediante técnicas de habituación.

3. Terapias de Exposición

Consisten en exponer gradualmente a la persona a sonidos desencadenantes en un entorno controlado, ayudando a reducir su impacto emocional con el tiempo.

4. Mindfulness y Técnicas de Regulación Emocional

Enfoques como la meditación de atención plena pueden ser útiles para aprender a gestionar la ansiedad y la irritabilidad causadas por los sonidos.

5. Uso de Auriculares con Cancelación de Ruido

Aunque no es una solución a largo plazo, muchas personas con misofonía encuentran alivio al bloquear los sonidos desencadenantes con auriculares.

Conclusión

La misofonía es un trastorno real con bases neurológicas bien documentadas. Aunque aún no existe una terapia definitiva, los avances en neurociencia van permitiendo comprender mejor sus causas y desarrollar estrategias de tratamiento efectivas. Esto junto a los avances en la investigación del tratamiento de la misofonía, nos permite conocer mejor el enfoque en cuanto al tratamiento de la misma.

¿Y tú, has experimentado reacciones intensas a ciertos sonidos? Puedes contar con Aure para el tratamiento de la misofonía.

SUPERAR LA MISOFONÍA ES POSIBLE, EL TRATAMIENTO PSICOLÓGICO FUNCIONA.

¿Te sientes invadido por una incomodidad extrema al escuchar sonidos cotidianos como masticar, teclear o respirar? Si es así, es posible que tengas misofonía. Este trastorno, aunque poco conocido, afecta profundamente la calidad de vida de quienes lo padecen. Pero hay buenas noticias: la misofonía se puede tratar y mejorar. En este artículo, te contamos todo lo que necesitas saber sobre la superación de la misofonía y cómo dar los primeros pasos hacia una vida más tranquila. 

¿Por Qué es Importante el Tratamiento de la Misofonía?

 Vivir con misofonía puede ser muy difícil, incluso imposible. Muchas personas evitan reuniones sociales, comidas familiares o incluso el transporte público por miedo a exponerse a los sonidos que les irritan. Este aislamiento afecta las relaciones personales, la autoestima y la salud mental. 

Lo más importante es entender que la misofonía tiene tratamiento. Aunque no existe una cura mágica, hay herramientas y enfoques terapéuticos que pueden ayudarte a mejorar la misofonía significativamente. 

¿Es Posible Mejorar la Misofonía?

¡Sí, es posible mejorar! Aunque la misofonía no desaparece de un día para otro, con las herramientas adecuadas puedes reducir significativamente su impacto en tu vida. Los estudios muestran que las personas que siguen un tratamiento psicológico, como la TCC, logran una reducción del 60-80% en sus niveles de incomodidad y estrés tras los primeros meses de terapia. 

Además, aprender a manejar tus emociones y reacciones te permitirá recuperar el control de tu vida y disfrutar de los momentos que antes evitabas. 

Consejos prácticos para empezar a mejorar tu misofonía

Si quieres comenzar a mejorar la misofonía, aquí tienes algunos pasos simples: 
1. Busca ayuda profesional. Un psicólogo especializado puede personalizar el tratamiento para ti. 
2. Identifica tus disparadores. Lleva un registro de los sonidos que te afectan y cómo te hacen sentir para poder enfrentarlos poco a poco.
3. Incorpora el mindfulness/meditación en tu rutina diaria. Practica ejercicios de respiración o meditación para fortalecer tu resiliencia emocional. 

La importancia de pedir ayuda

Sabemos que puede ser difícil hablar sobre algo tan personal como la misofonía, pero no estás solo. Muchas personas han buscado tratamiento y han logrado mejorar su calidad de vida. Con el apoyo adecuado, tú también puedes hacerlo. 

En Aure Psicología, estamos comprometidas a ayudarte con tu misofonía, a encontrar el camino hacia la calma y el bienestar. Contamos con un equipo de expertas en la misofonía y su tratamiento que pueden guiarte en cada paso del proceso. 

La misofonía puede sentirse como un obstáculo insuperable, pero no tiene que serlo. Con el tratamiento adecuado, paciencia y las herramientas correctas, es posible superar la misofonía y mejorar tu calidad de vida. 

Si estás listo para dar el primer paso, no dudes en contactarnos.

¿Si evito los sonidos empeoro mi misofonía?

Voy a explicarte como ocurre exactamente, pero la respuesta corta es: en la mayoría de casos sí, empeoras tu misofonía. Te explico por que:

La evitación: «No puedo aguantarlo»

¿Qué es la evitación?

La evitación es un mecanismo muy habitual en las personas, lo usamos para alejarnos o distanciarnos de situaciones, estímulos o emociones que nos generan malestar. En términos sencillos, la evitación es una respuesta rápida de la mente que , a corto plazo, alivia la incomodidad, pero a largo plazo, puede aumentar el problema. Entender la evitación es clave en muchos problemas y trastornos psicológicos. Pero ¿cómo funciona específicamente en alguien que sufre de misofonía?

La misofonía, como sabrás, es una reacción intensa y negativa ante ciertos sonidos cotidianos, como el masticar, carraspear o incluso abrir envases ruidosos. Para una persona con misofonía, estos ruidos provocan una fuerte incomodidad, ansiedad o ira. Por eso, al escuchar estos sonidos, el cerebro de una persona con misofonía los percibe como «amenazas», y procura evitarlos instintivamente.

Como es la evitación en misofonía

Para aliviar el malestar, al menos en ese momento, puede que uses varias estrategias de evitación. Por ejemplo:

  • Usar auriculares o tapones para no escuchar los sonidos.
  • Alejarte físicamente de los sonidos, llegando a evitar reuniones familiares, cenas o ambientes ruidosos.
  • Aislarte socialmente para evitar exponerse a situaciones que provoquen su reacción.

Estas evitaciones te ayudan a reducir el malestar momentáneamente, y te da una sensación de alivio. Sin embargo, lo que ocurre en realidad, es que la evitación se refuerza en el cerebro, creando un círculo vicioso. Cada vez que evitas un sonido, tu cerebro «aprende» que esa es la única manera de manejar su incomodidad y anticipa que la próxima tendrá que hacerlo igual o antes para protegerse.

¿Por qué la evitación aumenta el problema?

La evitación, en términos de efectividad, lo es a corto plazo, pero poco a poco suele intensificar el problema. Al evitar los sonidos desencadenantes, aumenta tu sensibilidad hacia ellos (te sensibiliza), haciendo que la misofonía se vuelva más fuerte. Por ejemplo, antes quizás solo te molestaba el sonido de la respiración de alguien concreto resfriado. Después empezó a molestarte su respiración en general. Ahora no puedes ni verle respirar y ya estás nervioso/a. Eso es una sensibilización.

Además de sensibilizar, la evitación se convierte en la única estrategia de afrontamiento de la persona. El constante deseo de evitar los sonidos puede crear limitaciones en tu vida diaria, como aislarte del mundo o de las personas, o el miedo a ciertas situaciones, lo cual reduce tu bienestar emocional, tu calidad de vida y tu libertad.

La evitación es una respuesta natural ante el malestar, pero en el caso de la misofonía, como en muchos otros, puede ser contraproducente. Aprender a manejar estos estímulos y tu respuesta mediante la terapia de misofonía, nuevas estrategias de afrontamiento y exposición gradual permite que recuperes el control, mejorando tu bienestar emocional. Trabajar la misofonía es posible y, con el apoyo adecuado, las personas pueden reducir su impacto en la vida diaria. ¿Te ayudamos a empezar a manejar la misofonía?

Misofonía o Hiperacusia: Diferencias, Síntomas y Tratamiento

Es importante saber la diferencia entre la misofonía y la hiperacusia ya que el tratamiento será diferente, esto requiere la evaluación de un buen profesional con experiencia y que conozca ambas problemáticas.

Si has llegado aquí tal vez sea porque estás buscando poner nombre a la problemática que tienes, vamos a conocerlo mejor:

Misofonía: principales características

Cuando una persona padece misofonía (odio a los sonidos) tiene una respuesta emocional negativa que va desde la ira a la ansiedad frente a sonidos específicos. Estos sonidos generalmente son producidos por las personas o animales, aunque pueden ser simplemente sonidos repetitivos y molestos. La persona con misofonía no distingue el volumen de esos sonidos, una vez los capta le resultará difícil manejar su reacción emocional a menos que se aleje o enmascare ese sonido con otro.

La reacción emocional de la persona hará que aparezcan también síntomas físicos relacionados con la ira o la ansiedad como palpitaciones, tensión, calor, respiración agitada o ganas de huir.

Hiperacusia: principales características

Las personas que sufren de hiperacusia (sensibilidad a los sonidos) reaccionan de forma negativa a los sonidos, generalmente con un cierto volumen elevado (música, personas gritando, etc) o de un rango concreto (ruido de vajilla, maquinaria, motos, etc.) En éste caso, las personas tienen miedo a éste tipo de sonidos porque producen una molestia o incomodidad en los oídos, por lo que intentan evitarlos a toda costa. En los casos más graves la persona puede sentir un fuerte dolor físico en los oídos, llegando incluso al mareo.

Diferencias entre hiperacusia y misofonía

Os dejo por aquí una tabla con la información resumida para que podáis ver mejor las diferencias:

CaracterísticaMisofoníaHiperacusia
DefiniciónReacción emocional intensa y negativa a sonidos específicos.Sensibilidad elevada a los sonidos con cierto volumen o a rangos concretos de sonidos (cubertería, ladridos, motos…)
Sonidos que las desencadenanProcedentes de personas o animales (ej. masticar, sorber, ladridos…) repetitivos (ej. clics de boli, mensajes de móvil, teclear…)Cualquier sonido a partir de un volumen elevado y/o con un cierto timbre o rango concreto.
Reacción emocionalIra, ansiedad, asco.Miedo, ansiedad.
Grado de afectaciónReacciones emocionales desde leves a intensas. Evitación de situaciones y problemas sociales.Sensaciones dolorosas, reacciones emocionales desde leves a intensas. Evitación de situaciones y miedo.
Reacción físicaAumento de la frecuencia cardíaca y respiración agitada, tensión muscular, sudoración, calor.Dolor en los oídos, presión en la cabeza, tensión muscular, mareos.
Duración de la molestiaLa reacción emocional puede durar aunque haya finalizado el sonido.La molestia principal normalmente desaparece cuando finaliza el sonido
Diferencia entre misofonía e hiperacusia (resumen) Propiedad: Aure Psicología.

En ambas problemáticas, el tratamiento psicológico es recomendable para mejorar el manejo de los síntomas. En el caso de la misofonía, el tratamiento psicológico es el que más eficacia ha demostrado para la mejora de la calidad de vida de la persona y manejo de la misofonía. En cuanto a la hiperacusia, el tratamiento psicológico es primordial para lograr una mejora en el paciente y su manejo, mejorando además los resultados en combinación con terapia sonora.

En Aure encontrarás un tratamiento especializado en misofonía y acompañamiento psicológico para hiperacusia. Contacta con nosotras para más información.

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Hipnosis Clínica para Misofonía: Un Tratamiento Eficaz y Seguro

¿Se puede tratar la misofonía con hipnosis clínica? Si, pero probablemente no es lo que piensas. La hipnosis clínica, en el contexto de la terapia, no tiene que ver con una sesión mágica en la que se «curan» todos los problemas con chascar los dedos. Es más complejo, pero muy eficaz en manos de un profesional de la psicología. Yo (Cinthya González, Directora de Aure Psicología) me he formado en el Experto de Hipnosis Clínica y la aplico al tratamiento de la misofonía. Te cuento más.

¿Utilizar hipnosis en terapia?

La hipnosis clínica es una técnica validada y eficaz para trabajar en consulta junto a otras terapias, por ejemplo, está validada para el tratamiento de fobias, insomnio, dolor, trauma o ansiedad. Es una técnica que nos permite trabajar con la visualización en un estado más profundo que en una relajación normal, esto significa que tu mente es capaz de absorber las pautas y enfrentar las situaciones de forma más eficaz. Te cuento un par de mitos que quizás te estén viniendo a la mente:

  • «No tendré el control de lo que hago, no recordaré nada…»: Durante todo el tiempo que estás en hipnosis eres consciente y sabes lo que haces, ¡Nuestro objetivo terapéutico no se cumpliría si olvidases lo que hemos hecho! Queremos que recuerdes todo perfectamente para que cuando salgas de consulta sigas repitiendo y practicando.
  • «Yo no soy débil, no me dejo sugestionar…»: La sugestionabilidad no significa debilidad, incluso diría que es una habilidad. Para que la hipnosis «funcione» hay que tener en cuenta la capacidad de abstracción, de imaginación y de permitir que alguien te guíe. Si posees éstas habilidades, la hipnosis es una técnica que te ahorrará tiempo e incluso esfuerzo a la hora de afrontar algunos problemas.

La hipnosis clínica en terapia no tiene nada que ver con lo que hacen en los shows o películas, tampoco con esas sesiones de «dejas de fumar en una sesión de hipnosis» o «controla la misofonía con una sesión de hipnosis (o cualquier problema)». En la terapia con hipnosis hay mucho de psicología, de evaluar, de hablar, de darte herramientas y para aspectos concretos, usamos la hipnosis.

Hipnosis para misofonía

Llegados a éste punto, ya comprenderás que el tratamiento de la misofonía con hipnosis no es tener una sesión milagrosa ni estar todo el rato hipnotizado.

El tratamiento de la misofonía con hipnosis estará compuesto por la terapia psicológica habitual: evaluación en primer lugar, devolución de información y planificar los objetivos y el tratamiento, pero dentro de la caja de herramientas de la terapeuta tendremos la hipnosis.

Antes de poder utilizar la hipnosis, habremos evaluado si es posible usarla contigo con un cuestionario, y habremos hecho algunas pequeñas «pruebas» para que veas lo que es y como te sientes antes de empezar con la hipnosis. En caso de que la hipnosis no funcione contigo seguiremos con el tratamiento habitual y seguiremos con el resto de la cajita de herramientas.

Tras las sesiones donde utilicemos hipnosis para la misofonía sentirás que es más sencillo dar el paso de afrontar las situaciones misofónicas. Podrás ver que la hipnosis te ayuda a sentir algunas sensaciones de tranquilidad y seguridad de forma más intensa y rápida, y utilizarlas para tu día a día. Con éstas sesiones y el tratamiento habitual de misofonía logramos que el manejo pueda ser más rápido y que tengas más recursos para recuperar tu bienestar.

Si quieres saber más sobre el tratamiento de la misofonía con hipnosis, contacta con nosotras y te explicaremos más.

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Terapia Psicológica para la Hiperacusia: Recupera tu Bienestar

Si al ver acercarse una moto te tapas los oídos, al pasar por una obra te pones nervioso o nerviosa y aceleras el paso, o con los gritos de niños te tienes que alejar… Puede que tengas hiperacusia.

Tener hiperacusia (también llamada algiacusia) significa que hay una hipersensibilidad en la audición, que provoca una intolerancia a muchos sonidos cotidianos. La intolerancia puede ir desde una molestia o incomodidad hasta sentir dolor.

¿Cómo saber si tengo hiperacusia?

El síntoma principal de la hiperacusia es la reacción negativa frente a sonidos que para otras personas son «normales» o «solo un poco molestos», por ejemplo, ladridos, motos en marcha, gritos o risas, petardos… Suelen ser sonidos algo molestos, pero que provocan en la persona con hiperacusia una reacción negativa fuerte, que se puede sentir como dolor en los oídos.

Ésta fuerte intolerancia provoca en la persona desde miedo a ansiedad, dolor, necesidad de escapar y evitar esos sonidos y una fuerte hipervigilancia. Las personas pueden ir evitando muchos contextos y situaciones por miedo a encontrarse estos sonidos, lo que puede empeorar la calidad de vida.

No se trata únicamente de la sensación de «no me gustan algunos sonidos» sino que como veis, hay una limitación y sensaciones de dolor en el oído, incluso mareos y vértigos asociados.

¿Hay tratamiento para la hiperacusia?

En primer lugar siempre debes acudir a especialistas en audición (Otorrino y audiología) para tener claro el diagnóstico y las alteraciones fisiológicas si las hubiera. En éste caso los especialistas podrán recomendarte algunos tratamientos médicos.

El tratamiento de la hiperacusia, desde una perspectiva psicológica, consistirá en primer lugar en una evaluación de la misma, de la persona y de la afectación que tiene.

El objetivo de la terapia será disminuir el malestar de la persona ante ciertos sonidos, manejar sus reacciones, y poco a poco que puedas vivir sin tanto miedo y limitaciones.

La terapia psicológica desde una perspectiva integradora para la hiperacusia unifica las técnicas cognitivo conductuales con las terapias de tercera generación, la psicoterapia breve y el entrenamiento atencional. Se trabajarán las sensaciones, pensamientos negativos y anticipatorios y la evitación e hiperalerta además de la comunicación con el entorno.

En la terapia psicológica de Aure, no solo tratamos la hiperacusia, sino a la persona. Muchos pacientes nos contáis que cuando os encontráis más estables a nivel emocional la hiperacusia también mejora, por eso es importante tratar a la persona como un todo y no solo como un síntoma.

Si quieres más información, contacta con nosotras y cuéntanos tu caso, estaremos encantadas de ayudarte y guiarte.

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