¿Si evito los sonidos empeoro mi misofonía?

Voy a explicarte como ocurre exactamente, pero la respuesta corta es: en la mayoría de casos sí, empeoras tu misofonía. Te explico por que:

La evitación: «No puedo aguantarlo»

¿Qué es la evitación?

La evitación es un mecanismo muy habitual en las personas, lo usamos para alejarnos o distanciarnos de situaciones, estímulos o emociones que nos generan malestar. En términos sencillos, la evitación es una respuesta rápida de la mente que , a corto plazo, alivia la incomodidad, pero a largo plazo, puede aumentar el problema. Entender la evitación es clave en muchos problemas y trastornos psicológicos. Pero ¿cómo funciona específicamente en alguien que sufre de misofonía?

La misofonía, como sabrás, es una reacción intensa y negativa ante ciertos sonidos cotidianos, como el masticar, carraspear o incluso abrir envases ruidosos. Para una persona con misofonía, estos ruidos provocan una fuerte incomodidad, ansiedad o ira. Por eso, al escuchar estos sonidos, el cerebro de una persona con misofonía los percibe como «amenazas», y procura evitarlos instintivamente.

Como es la evitación en misofonía

Para aliviar el malestar, al menos en ese momento, puede que uses varias estrategias de evitación. Por ejemplo:

  • Usar auriculares o tapones para no escuchar los sonidos.
  • Alejarte físicamente de los sonidos, llegando a evitar reuniones familiares, cenas o ambientes ruidosos.
  • Aislarte socialmente para evitar exponerse a situaciones que provoquen su reacción.

Estas evitaciones te ayudan a reducir el malestar momentáneamente, y te da una sensación de alivio. Sin embargo, lo que ocurre en realidad, es que la evitación se refuerza en el cerebro, creando un círculo vicioso. Cada vez que evitas un sonido, tu cerebro «aprende» que esa es la única manera de manejar su incomodidad y anticipa que la próxima tendrá que hacerlo igual o antes para protegerse.

¿Por qué la evitación aumenta el problema?

La evitación, en términos de efectividad, lo es a corto plazo, pero poco a poco suele intensificar el problema. Al evitar los sonidos desencadenantes, aumenta tu sensibilidad hacia ellos (te sensibiliza), haciendo que la misofonía se vuelva más fuerte. Por ejemplo, antes quizás solo te molestaba el sonido de la respiración de alguien concreto resfriado. Después empezó a molestarte su respiración en general. Ahora no puedes ni verle respirar y ya estás nervioso/a. Eso es una sensibilización.

Además de sensibilizar, la evitación se convierte en la única estrategia de afrontamiento de la persona. El constante deseo de evitar los sonidos puede crear limitaciones en tu vida diaria, como aislarte del mundo o de las personas, o el miedo a ciertas situaciones, lo cual reduce tu bienestar emocional, tu calidad de vida y tu libertad.

La evitación es una respuesta natural ante el malestar, pero en el caso de la misofonía, como en muchos otros, puede ser contraproducente. Aprender a manejar estos estímulos y tu respuesta mediante la terapia de misofonía, nuevas estrategias de afrontamiento y exposición gradual permite que recuperes el control, mejorando tu bienestar emocional. Trabajar la misofonía es posible y, con el apoyo adecuado, las personas pueden reducir su impacto en la vida diaria. ¿Te ayudamos a empezar a manejar la misofonía?

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